TCA, EL MEJOR TRATAMIENTO ES UNA BUENA PREVENCIÓN




Judith Calvo, una periodista de la Universidad Autónoma de Barcelona, acudió a Kaizen para solicitar información sobre los TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria) para un reportaje que estaba preparando. 

Cree que “los TCA son enfermedades de las cuales no tenemos conocimientos suficientes y que la sociedad tiene gran parte de culpa de su existencia. Por eso, deberíamos intentar colaborar para que disminuyan”.

Os dejamos la entrevista que nos hizo, aquí nuestro granito de arena:

¿Qué relación psicológica hay entre tener un trastorno de la conducta alimentaria y no poder llevar los estudios correctamente?

La falta de concentración está presente entre los síntomas de diferentes TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria). Esto podría afectar a los estudios.

La presencia de ideas obsesivas a cerca del peso, la imagen corporal en general y la alimentación que tienen la mayor parte del tiempo las personas que padecen un TCA influye en su capacidad de concentración. Además de eso, está demostrado que con un IMC (Índice de Masa Corporal) menor a 18, a nivel cognitivo no rendimos adecuadamente. Esto tiene su lógica ya que el cerebro no es más que un órgano más y si no está bien alimentado, tampoco funciona bien…

Por otro lado, hay casos en los que las personas afectadas requieren ser ingresadas en endocrinología o psiquiatría. Y esto también podría afectar a sus estudios.

¿Creéis que en la escuela se da la importancia suficiente a tener una buena alimentación?

No. En la escuela nos enseñan muchas cosas: matemáticas, ciencias, idiomas, … Pero no nos enseñan a cuidarnos y a querernos, a estar sanos.

Uno de los pocos espacios en el que la/el estudiante está en contacto con la comida es la hora del comedor escolar, en el cual, ya sea por falta de tiempo, de personal y conocimiento, no se aprovecha este momento para llevar a cabo una educación alimentaria. De hecho, muchas veces l@s niñ@s del comedor, igual que puede ocurrir en casa, le “cogen manía” a ciertos alimentos, sólo por la manera en la que se los ofrecemos.

Aprovechamos para decir que a la hora de educar en la alimentación, premiar o castigar con la comida es uno de los mayores errores que podemos cometer. Además, más adelante esto puede facilitar la creación de una relación poco saludable con la comida.

Si se tratase desde pequeño la importancia de llevar una dieta equilibrada y saludable, ¿creéis que se evitarían muchos casos de pacientes con trastornos alimentarios durante la adolescencia?

El mejor tratamiento es una buena prevención. A menudo esperamos a que haya un problema para entonces ponerle una solución, ¿pero por qué no prevenir su aparición?

De todas formas, al hablar de un TCA nos centramos mucho en la comida y el peso y nos olvidamos de que esta es la punta del iceberg. Se trata de enfermedades psicológicas graves que afectan a la nutrición y al peso, pero también a los estudios, familia, amistades, estado anímico, autoestima… Por lo que un abordaje multidisciplinar se hace imprescindible a la hora tanto de prevenir como de tratar un TCA.

En conclusión, tratar desde el comienzo la importancia de llevar una dieta equilibrada y saludable ayudaría a evitar muchos casos de pacientes con TCA. Aunque esto debería de ir acompañado de un aprendizaje para canalizar nuestras emociones de una manera saludable, y una educación en aceptación y autoestima.

L@s niñ@s no saben si son guap@s, fe@s, gord@s, delgad@s… Esto es algo que se aprende. Por lo que también es importante que los adultos aprendamos a aceptarnos, a querernos, a cuidarnos de verdad, a comer de manera sana y a canalizar nuestras emociones de manera adaptativa.

¿Cómo afecta el dejar los estudios temporalmente por causas de los trastornos alimentarios?

Depende de distintos factores. Uno de ellos es la duración de esa pausa que se hace en los estudios. Esto también dependerá de la gravedad de la situación y de cómo esto le afecta a la persona que padece la enfermedad…

Hay personas que, como hemos dicho anteriormente, tienen problemas de concentración, son ingresadas temporalmente y esto les supone tener que repetir un curso. Sin embargo otras, aún estando un tiempo ingresadas retoman los estudios y con ayuda del centro entre otras cosas, consiguen seguir…

¿Qué papel pensáis que debe cumplir una escuela respecto a los trastornos de la conducta alimentaria?

Por un lado, realizando charlas informativas tanto a padres/madres como a los profesionales que trabajen en el centro (incluido el comedor) para prevenir o al menos identificar lo antes posible un TCA.

Por otro lado, informar y formar a l@s alumn@s sobre cómo cuidarse, dónde está el límite entre cuidarse y tener una enfermedad, los riesgos que esta puede conllevar, la “normalización” ante un caso de TCA (ya que habitualmente suele ser un “tema tabú”), trabajar la conciencia crítica sobre los estereotipos y la manipulación de los medios, la imagen corporal, autoestima, …

¿Qué creéis que podría ayudar a reducir el número de los trastornos alimentarios que actualmente crece a una velocidad preocupante?

Todo lo anteriormente mencionado y además una mayor implicación y una implicación real por parte de todos: ciudadanos, profesionales, gobierno, sanidad, educación, medios de comunicación, …

Por ejemplo, ¿cuántas veces “ha intentado” el gobierno unificar las tallas de la ropa? Y en eso se ha quedado, en “intentos”… Por no hablar de las maniquíes, que si fueran mujeres reales estarían por debajo de un IMC saludable y posiblemente no tendrían el periodo…

La sociedad nos educa de manera que para ser felices hay que tener unas tallas concretas y no pesar más de “x” kilos, los anuncios de dietas en televisión, el photoshop en revistas… ¿Se está intentando modificar todo esto o simplemente nos resignamos?

Parece que sí que hay un pequeño movimiento en contra de un único estereotipo y a favor de la diversidad y la naturalidad de la belleza, así como de fomentar un estilo de vida saludable, pero esto también puede tener un fin comercial…

Por ejemplo, coca-cola “impulsa” un estilo de vida saludable cuando el producto que vende está muy lejos de serlo.

No sabemos si es resignación, impotencia, cansancio, falta de medios… o no, pero es muy difícil hacer cosas a grande escala. Sin embargo, sí que es más factible difundir todas estas ideas anteriormente mencionadas en los círculos que estén a nuestro alcance. Y si muchos hiciéramos poco, por poco que fuera, sería mucho.

Judith Calvo

Facultad de Periodismo de la Universidad Autónoma de Barcelona

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