Mindful eating




Tener conciencia a la hora de escoger un alimento, de decidir conscientemente qué y cómo comer es importante. A continuación profundizaremos un poco más en el cómo comer de manera consciente, prestando atención plena a ese momento, de cómo aplicar en nuestro día a día esta técnica llamada Mindful Eating.

El mindfulness, como se explica en el vídeo “cómo meditar en un minuto“, es una técnica de meditación actual que consiste en prestar atención plena a lo que está pasando en ese momento (tanto en el entorno exterior como en nuestro interior). En este caso concreto, se trataría de prestar atención plena a lo que ocurre cuando comemos. En lugar de ir con el piloto automático puesto y hacer otra cosa mientras tanto, se trataría de parar y estar; desconectar de todo lo que ha ocurrido anteriormente o pueda ocurrir después, y conectarnos con lo que está pasando aquí y ahora: cómo huele la comida, qué pinta tiene, qué textura, cuánta cantidad hay, qué sabores noto, si me noto saciad@ o no, qué pensamientos me vienen a la cabeza, qué postura tengo, a qué ritmo cómo, …

Y mientras prestamos atención a todo lo que ocurre en este momento presente, dejamos a un lado los juicios, tan solo observamos. En realidad esta técnica es aplicable en cualquier momento o circunstancia, así que se trata más bien de una manera de estar en la vida. Y puede ser muy beneficiosa a la hora de establecer una relación saludable con la comida y con nosotros mismos, evitando caer en la trampa de comer por otros motivos que no sean el hambre: aburrimiento, tristeza, ansiedad, …

Puedes empezar a introducir esta práctica poco a poco sin que te suponga un gran esfuerzo o tiempo extra, proponiéndote un momento del día para aplicarlo: en el almuerzo, al tomarte una infusión, en la merienda, …

¿Cómo practicar el comer consciente? A continuación se proponen diferentes pautas y ejercicios para poner en práctica el Mindful Eating:

-Coge una postura cómoda en la que tengas los dos pies apoyados en el suelo. Puedes hacer varias respiraciones profundas también.

-Imagina que es la primera vez que vas a tomar ese alimento. Obsérvalo atentamente y analízalo. Primero, a través de la vista. Después, con el olfato. Y finalmente con el gusto. Introduce el alimento en la boca sin masticarlo primero, antes de llevarlo hacia tus muelas. Y ve observando en cada paso qué sensaciones tienes. Si haces este ejercicio con niñ@s puedes proponerles que se imaginen que son extraterrestres que han venido a la Tierra y ven por primera vez ese alimento.

-Puedes probar también a comer en silencio, incluso a oscuras si te animas.

-Cada vez que vayas a comer, para y pregúntate “para qué” vas a hacerlo. Si es para gestionar alguna emoción y no para satisfacer una necesidad corporal como el hambre, es preferible que busques otras alternativas que realmente te ayuden a satisfacer esa necesidad emocional.

-Saborea cada bocado, como si se tratase de un plato preparado por Arguiñano, Berasategi o Arzak.

-Come sentad@ y sin distracciones (tele, móvil, libro, prensa, …). El objetivo es conectarse con uno mismo, con las sensaciones que experimentas mientras comes.

-Cuando comas en grupo, imita a la persona que más lento coma.

¿Y todo esto para qué? ¿Qué beneficios tiene el Mindful Eating?

Cuando vamos con el piloto automático, lo cual pasa a menudo, no estamos presentes en ese momento de nuestras vidas y por lo tanto, no disfrutamos de la experiencia. Comer es uno de los actos que más automatizamos y por eso es muy probable que seamos dirigidos por patrones aprendidos de manera inconsciente. Esta práctica supone dar ese espacio necesario para parar, desconectar de lo demás, y conectarnos con lo que ocurre en ese momento, dentro y fuera de nosotros. Nos ayuda a reducir así el estrés, teniendo una mente plena en lugar de llena. De esa manera podemos decidir conscientemente qué, cómo y cuánto comemos.

Tan solo se trata de que cuando comes, comas.

Nerea Gomez, Psicóloga Sanitaria

Comentarios